lunes, 19 de junio de 2017

LA BANDERA DEL ARCOIRIS

Esta es mi bandera, la del arcoiris.

Y lo es, incluso aunque yo no sea ni lesbiana, ni gay, ni transexual, ni bisexual, o si lo soy sólo los domingos alternos o los jueves de pasión.

Mi sociedad, la sociedad a la que yo pertenezco es una comunidad que no pone límites a las formas del placer, a los modos del querer, a los sujetos del amor.


Creo que en eso, precisamente en eso, consiste la civilización.

Cada vez que aparece por el mundo el supuesto mesías de no sé qué dios oportunista nos viene con el cuento de que la deidad de turno se ha parado un rato a pensar y ha decidido que la sexualidad se ejerce así o asao. O sea, entre hombre y mujer, con la luz apagada y sin gemir de placer.

Lo voy a decir de un modo que sea fácil de entender: ¡IDOS A LA MIERDA!.

En serio, Dios tiene cosas de las que ocuparse que son muchísimo más importantes que si un hombre y otro hacen la cucharita, que si una moza hace con otra la tijera.

Cuando eres niño y descubres en ti que te gustan otros muchachos, cuando eres niña y descubres que no quieres casarte con Jaime ni con Lucas, o que lo mismo que te atrae Lucas te atrae Marisa, eso cae en ti como una condena. No quieres ser lo que ves que eres. No quieres descubrir que no formas parte del canon, de la mayoría. No quieres saber que te has situado, sin quererlo, sin poder evitarlo, del lado del pecado.

Y si te llamaron Rosa y resulta que te sientes Pedro, o si te bautizaron Jesús y dentro de ti la que vive se llama María, entonces sí que te sientes del todo perdido.

Y no hay nada de malo en que eso te suceda, absolutamente nada. Lo único que te pasa es que eres así. Ni para bien ni para mal. Sólo eres así.

Mi bandera es la del arcoiris porque no quiero vivir en una sociedad que no permita que las Rosas que se sientan Pedro puedan convertirse en Pedro, porque no puedo consentir que cualquier pelado (de cabeza, de cerebro) considere que Mari Cruz no pueda besar en público a Susana sin saltarse no sé qué normas de salvaguarda de la especie.

En serio, no hay nada, absolutamente nada malo en que dos hombres yazcan juntos, se amen y formen un hogar, si es lo que desean. O que follen entre ellos hasta que les salgan llagas. ¿Qué te roba a ti su placer? En serio ¿qué te falta a ti porque ellos sean felices?

No hay norma religiosa, o política, o moral que pueda estar por encima del hecho de que dos mujeres se amen. No la hay. Ninguna ley puede prohibir su deseo, sus jadeos, sus besos.

Mi bandera es la bandera arcoiris.

Y me siento orgulloso de ser gay, incluso los trescientos sesenta y cuatro años al día en que no lo soy.

El fin de semana del 26 al 28 de junio de 2017 se celebrará en Madrid la fiesta del orgullo gay. 

Disfrutad. Como cada año. Yo me siento orgulloso de vivir en un país donde podáis hacerlo. 

AMAOS COMO OS DÉ LA GANA.










2 comentarios:

  1. Hola Luis
    empiezo por el final
    pones un vídeo de Priscilla y ya me saco el sombreo, adoro esa peli, es más por ahí en mi casa preside un post ( como anécdota fue de los q menos comentarios tuvo, creo )

    Yo no me declaro gay, me declaro humana con todo lo que eso conlleva, sentir y desear ser libre en cuerpo y espíritu , amar o desear a quien me pete

    un beso

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  2. Pues nada, que al cien por cien de acuerdo.
    Yo no me declaro nada.
    Pero como dices tú la clave está en amar o desear a quien nos pete.
    Con dos...

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